Miedo
Caravaggio, Medusa, 1597.
Galleria degli Uffizi, Florencia.
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Caravaggio, Medusa, 1597.
Galleria degli Uffizi, Florencia.
¿Puede dar miedo una obra de arte?
El miedo siempre ha seducido al ser humano quien ha encontrado gusto en sentir o presenciar el horror. Como espectadores, todo esto obedece al hecho de que después del shock que nos produce, viene el alivio y la relajación. Aristóteles decía que era liberador e igualmente morboso.
La representación del infierno, la muerte y la miseria humana han sido visiones recurrentes en la producción de artistas de todos los tiempos. Sin importar la corriente, época o técnica, los grandes pintores dejan escapar a sus propios demonios en una reinterpretación de los escenarios más oscuros que inquietan nuestras mentes.
Esta pintura de Caravaggio de 1597, actualmente en la Galería Uffizi de Florencia, representa la cabeza cortada de Medusa, la criatura mitológica con cabello de serpientes que era capaz de convertir en piedra a quienes le desafiaran con la mirada. Quizá estamos ante una broma del pintor, que nos hace a un tiempo contemplar su obra y posar nuestros ojos en la cabeza de Medusa cortada por Perseo con la intención de aterrorizarnos durante unos segundos.
El mito de Medusa no solo llegó a la pintura. Su figura, sobre los escudos, se convirtió en una especie de talismán para ahuyentar a los enemigos. Freud escribió sobre el monstruo en su Das Medusenhaupt donde asocia a Medusa con la castración, el descubrimiento de la sexualidad materna y otros temas. Incluso ha inspirado algunos espectáculos flamencos y al mundo de la moda.
Mucho después, el movimiento feminista la adoptó casi como un símbolo de la ira femenina y hoy su figura se expande hasta subvertir el mito en icono pop e incluso en símbolo de la música reggae.