Memoria Histórica
Antonio Gisbert Pérez. Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, 1888
Museo Nacional del Prado, Madrid
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Antonio Gisbert Pérez. Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, 1888
Museo Nacional del Prado, Madrid
¿Una pintura puede hacernos reflexionar sobre la Memoria Histórica? ¿El fin de una obra de arte puede ser destacar o denunciar un período histórico? ¿Es el Arte testigo de la Historia?
Las historiografías alternativas o las revisiones históricas parecen ser un fenómeno global porque presentan un punto en común: la demanda de unas víctimas, o sus herederos, al reconocimiento y reparación histórica de un periodo del tiempo vinculado con persecuciones y crímenes. Pero la realidad es que estos movimientos de recuperación de la memoria están ligados a la historia concreta de los países, incluso de regiones o pueblos.
Hay dos elementos fundamentales a la hora de abordar el asunto de la memoria. Por un lado el silencio; la no aceptación del mismo por parte de las víctimas, hace que entren en la ecuación el derecho y la justicia. En ese sentido, se siguen promulgando leyes en los parlamentos que articulan el pasado tanto en el terreno penal como en el simbólico y que proponen una reparación. Y por otro lado, nos encontramos con el testigo, que se convierte en el portavoz de todas las víctimas de la historia.
Durante el gobierno de Práxedes Mateo Sagasta se encargó a Gisbert esta pintura que inmortaliza uno de los momentos más vergonzosos de la historia de España: el fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga.
Constituye un recordatorio, para todos aquellos que vieron y vemos este cuadro, de la importancia de la defensa de la libertad frente al autoritarismo y sus costes. Pero también estamos ante un manifiesto político-artístico que surge, de manera excepcional, por iniciativa de la oficialidad. Un caso único donde la pintura se convierte en el vehículo para testimoniar, recuperar y reconstruir nuestra propia Memoria Histórica.
In memoriam: José María Torrijos, Francisco Fernández Golfín, Manuel Flores Calderón, Juan López-Pinto, Robert Boyd, Francisco de Borja Pardio.