Danzantes

Henri Matisse. Danza, 1909-1910
Hermitage Museum, San Petersburgo

¿Podemos estar en dos sitios a la vez? Probemos…

 

Suenan las primeras notas de la Danza de las jóvenes del famoso ballet ruso La consagración de la primavera compuesto por Igor Stravinsky y de un salto estamos en el teatro Marinsky de San Petersburgo. Pero si a la vez observamos con atención La danza del pintor fauvista Henry Matisse nos partiremos en dos para estar también en el Museo del Hermitage de la misma ciudad. No es magia, es el arte.

 

En esta conferencia impartida por el catedrático de arte Ángel González en la Fundación March en 1980, puedes conocer un poco más a este artista francés: un “fiera” que jugó un papel fundamental en la construcción de la modernidad del arte.

 

Esta pintura mural fue encargada en 1910  por Serguéi Ivánovich Shchukin, el mayor coleccionista ruso de arte moderno, para decorar uno de los salones de su suntuoso palacio en Moscú. Después de la revolución todo cambió, y el cuadro confiscado pasó a formar parte de las colecciones estatales rusas.

 

La formas simples, los colores saturados y libres que elegía “no por una teoría científica, sino en la observación, en la sensibilidad y en la experiencia sentida”, ponen en valor el vigor expresivo de cada uno de los danzantes. Bailan sin preocupaciones y nos hablan de la fascinación del pintor por el arte primitivo, una característica propia de las vanguardias.

 

Escuchando y mirando esta obra es fácil contagiarse del entusiasmo de Matisse por los placeres sensuales de la vida. Sí, algunos museos han incorporado la danza y el arte performático en sus salas. Pero, ¿algún día podremos bailar delante de una obra de arte?

 

Ojalá…

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Wunderkammer